
Los datos del Latinobarómetro 2023 revelan que el acceso a agua potable constituye el segundo indicador con mayor cobertura universal entre evangélicos latinoamericanos, solo superado por comida caliente diaria. Chile y Uruguay alcanzan 100.00% de acceso absoluto, seguidos por Costa Rica con 98.93% y Argentina con 98.70%. Paraguay (96.00%), México (95.18%), Brasil (93.69%), Panamá (93.09%), Guatemala (91.61%), Bolivia (91.51%) y República Dominicana (91.04%) superan el 91%. Ecuador (90.71%), Honduras (90.62%) y Perú (90.38%) mantienen aproximadamente 9 de cada 10 hogares con acceso. Incluso los países con menores porcentajes—El Salvador (89.39%), Venezuela (85.64%) y Colombia (85.32%)—superan el 85%, demostrando que la seguridad hídrica básica ha sido ampliamente lograda en toda la región.
Esta realidad hídrica conecta con principios fundamentales de vida y dignidad humana expresados en Juan 4:14, donde Jesús declara: «Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna». Aunque el texto habla de agua espiritual, el acceso a agua potable física constituye necesidad vital insustituible sin la cual ninguna otra dimensión de vida puede desarrollarse. El logro de cobertura superior al 85% en todos los países evidencia inversión pública prioritaria en infraestructura hídrica y reconocimiento gubernamental de que agua potable constituye derecho humano fundamental que trasciende consideraciones económicas.
Existe una brecha reducida de 14.68 puntos porcentuales entre Chile/Uruguay (100.00%) y Colombia (85.32%), significativamente menor que disparidades observadas en bienes como agua caliente (87.6 puntos), lavarropas (70.42 puntos) o alcantarillado (59.66 puntos). Dos países—Chile y Uruguay—han alcanzado cobertura absoluta, mientras catorce países superan el 89%. Esta convergencia notable refleja décadas de inversión sostenida en sistemas de agua potable urbanos y rurales, considerando que infraestructura hídrica requiere inversión pública masiva y mantenimiento continuo. La relativa homogeneidad contrasta con la extrema desigualdad en bienes individuales como automóviles, evidenciando que servicios públicos básicos han logrado mayor equidad que bienes privados.
Colombia (14.68%), Venezuela (14.36%) y El Salvador (10.61%) presentan los mayores porcentajes de hogares sin acceso a agua potable, aunque estas cifras permanecen notablemente bajas comparadas con carencias en otros servicios. Colombia muestra 14.68% sin agua potable, cifra preocupante que afecta aproximadamente 1.5 millones de evangélicos considerando la población total. Honduras (9.38%), Ecuador (9.29%), Perú (9.62%), República Dominicana (8.96%) y Guatemala (8.39%) mantienen entre 8-10% sin acceso. Bolivia (8.49%), Panamá (6.91%) y Brasil (6.31%) registran entre 6-9% sin agua potable. México (4.82%), Paraguay (4.00%), Argentina (1.30%) y Costa Rica (1.07%) presentan menos del 5% sin acceso.
Venezuela (85.64%) presenta 85.64% con agua potable pese a crisis económica severa, evidenciando que infraestructura hídrica construida en décadas previas mantiene funcionalidad básica incluso cuando otros servicios colapsan. Sin embargo, el 14.36% sin acceso representa deterioro significativo comparado con estándares previos del país. Colombia (85.32%) muestra el menor acceso regional con 85.32%, contrastando con su 99.08% en comida caliente y revelando desafíos particulares en infraestructura hídrica que afectan desproporcionadamente zonas rurales y periféricas urbanas donde evangélicos mantienen presencia significativa. El Salvador (89.39%) con 10.61% sin acceso también enfrenta brechas importantes en cobertura hídrica universal.
El estudio revela que el agua potable constituye uno de los dos bienes con mayor cobertura entre evangélicos latinoamericanos, con Chile y Uruguay alcanzando 100% y todos los países superando el 85%. La brecha mínima de 14.68 puntos porcentuales evidencia relativo éxito en democratización de acceso hídrico mediante inversión pública sostenida en infraestructura. Aproximadamente entre 0% y 14.68% de hogares carecen de agua potable según el país, cifras significativamente inferiores a carencias en otros servicios básicos como agua caliente o alcantarillado. Este logro notable refleja reconocimiento gubernamental transversal de que agua potable constituye derecho humano fundamental cuya provisión debe garantizarse independientemente de capacidad económica individual. Sin embargo, los 14-15% sin acceso en Colombia y Venezuela representan millones de evangélicos vulnerables enfrentando inseguridad hídrica que compromete salud, higiene y dignidad básica, demandando atención prioritaria continua.
