Los datos del Latinobarómetro 2023 revelan disparidades significativas en el acceso a internet entre evangélicos latinoamericanos, evidenciando una brecha digital que refleja desigualdades socioeconómicas estructurales. Brasil lidera con 86.08%, seguido por Argentina con 81.82% y Costa Rica con 80.32%, conformando el único grupo con acceso superior al 80%. Ecuador (79.20%), Chile (71.90%) y México (69.88%) mantienen entre 69-79%. Uruguay (64.56%), Colombia (59.63%), Panamá (58.83%) y República Dominicana (53.78%) presentan aproximadamente entre 53-65%. En contraste, Paraguay (52.67%), El Salvador (49.62%), Honduras (48.79%), Guatemala (44.37%), Bolivia (44.34%) y Perú (42.50%) no superan el 53%, donde la mayoría carece de conectividad. Venezuela registra apenas 33.16%, el porcentaje más bajo, donde dos tercios de evangélicos permanecen desconectados.

Esta realidad tecnológica presenta implicaciones profundas para las comunidades evangélicas en la era digital. Aunque la Biblia no menciona internet, el principio de comunicación efectiva del evangelio expresado en Marcos 16:15, «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura», adquiere nueva dimensión en contextos donde internet facilita evangelización, educación teológica, cultos transmitidos y conexión comunitaria. La brecha digital entre evangélicos no solo refleja desigualdad económica sino también acceso diferenciado a recursos espirituales, educativos y comunitarios digitales que transforman la experiencia religiosa contemporánea. Las comunidades desconectadas enfrentan creciente marginación de dinámicas eclesiales digitales emergentes.

Existe una brecha de 52.92 puntos porcentuales entre Brasil (86.08%) y Venezuela (33.16%), evidenciando la tercera mayor disparidad después de agua caliente (87.6 puntos) y lavarropas (70.42 puntos). Brasil, Argentina y Costa Rica conforman un grupo privilegiado con más del 80% conectado, mientras once países permanecen por debajo del 70%. Venezuela (66.84%), Perú (57.50%), Bolivia (55.66%) y Guatemala (55.63%) presentan más de 55% sin internet, superando ampliamente los porcentajes sin agua potable o comida caliente. Honduras (51.21%) y El Salvador (50.38%) muestran aproximadamente la mitad sin conectividad, evidenciando que para millones de evangélicos centroamericanos y andinos, internet permanece inaccesible o inasequible.

Colombia (59.63%) presenta un caso interesante con apenas 59.63% de acceso a internet pero 87.61% con teléfonos celulares, una brecha de 28 puntos porcentuales que sugiere que muchos evangélicos poseen dispositivos móviles sin planes de datos o conectividad limitada. Similar patrón emerge en Perú (42.50% internet vs 84.23% celular), Honduras (48.79% vs 83.96%) y Guatemala (44.37% vs 83.04%), evidenciando que la telefonía móvil no garantiza acceso a internet. Chile muestra situación paradójica con 96.69% de celulares pero solo 71.90% con internet, sugiriendo que 24.79% posee teléfonos sin conectividad de datos regular.

Venezuela (33.16%) representa el colapso digital más severo con apenas 33.16% de acceso, donde 66.84% de evangélicos permanecen desconectados pese a que 76.92% posee celulares. Esta situación refleja deterioro de infraestructura de telecomunicaciones, costos prohibitivos de servicios de datos y apagones eléctricos frecuentes que impiden conectividad sostenida. Perú (42.50%), Bolivia (44.34%) y Guatemala (44.37%) muestran menos de 45% conectado, mientras Honduras (48.79%) y El Salvador (49.62%) apenas alcanzan la mitad. Paraguay (52.67%) con 52.67% contrasta notablemente con su 97.33% en celulares, evidenciando que infraestructura de telecomunicaciones móviles no se ha traducido proporcionalmente en acceso a internet de banda ancha o datos móviles asequibles.

El estudio revela que el acceso a internet constituye uno de los servicios más desigualmente distribuidos entre evangélicos latinoamericanos, con Brasil alcanzando 86.08% mientras Venezuela registra apenas 33.16%, una brecha de 52.92 puntos porcentuales. Aproximadamente entre 33% y 86% de evangélicos acceden a internet según el país, con seis naciones donde la mayoría carece de conectividad. Esta brecha digital profunda limita acceso a educación en línea, recursos bíblicos digitales, cultos transmitidos y participación en comunidades virtuales cristianas cada vez más relevantes. La disparidad entre penetración de celulares (76-97%) e internet (33-86%) evidencia que posesión de dispositivos móviles no garantiza conectividad significativa. Esta exclusión digital afecta desproporcionadamente a evangélicos en países andinos y centroamericanos, creando una clase bifurcada donde algunos acceden a ecosistemas religiosos digitales globales mientras otros permanecen confinados a dinámicas eclesiales tradicionales locales.

 

 

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