
Los datos del Latinobarómetro 2024 revelan patrones generacionales sobre percepciones de estancamiento nacional entre evangélicos latinoamericanos que respondieron «Este país está estancado». Entre jóvenes de 16-25 años, República Dominicana lidera con 36%, seguida por Guatemala (32%), Paraguay (32%), Ecuador (30%) y Bolivia (28%), donde aproximadamente un tercio percibe estancamiento. En adultos de 26-40 años, Uruguay alcanza 40%, seguida por México (39%), Brasil (39%), Perú (39%) y Chile (31%), evidenciando mayor percepción de estancamiento en este grupo. Entre adultos de 41-60 años, El Salvador lidera con 41%, seguido por Panamá (34%), Costa Rica (33%), Argentina (32%) y México (31%). En mayores de 61 años, Chile alcanza 28%, seguido por El Salvador (20%), Uruguay (20%) y Colombia (20%), mostrando percepciones relativamente moderadas en generaciones mayores.
Esta realidad de percepciones de estancamiento conecta con advertencias bíblicas sobre complacencia y falta de progreso espiritual expresadas en Apocalipsis 3:15-16: «Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». La percepción de estancamiento nacional refleja frustración con falta de avance económico, político y social que afecta expectativas de vida y movilidad social. Los adultos jóvenes (26-40 años) consistentemente exhiben mayores percepciones de estancamiento que otros grupos, posiblemente reflejando expectativas frustradas de ascenso socioeconómico, limitaciones laborales y comparaciones con oportunidades en otras regiones. Las generaciones mayores (61+) generalmente muestran menor percepción de estancamiento, posiblemente reflejando expectativas más moderadas o comparación con períodos históricos previos más difíciles.
Existe heterogeneidad notable en patrones generacionales entre países. Uruguay muestra patrón ascendente dramático: 3% (16-25), 40% (26-40), 37% (41-60), 20% (61+), donde adultos jóvenes perciben estancamiento masivamente mientras juventud lo rechaza casi completamente. Brasil presenta patrón de pico en adultos jóvenes: 18% (16-25), 39% (26-40), 29% (41-60), 14% (61+), evidenciando frustración particular entre generación económicamente activa. El Salvador muestra patrón ascendente hasta adultos maduros: 24% (16-25), 16% (26-40), 41% (41-60), 20% (61+), donde adultos de 41-60 años perciben estancamiento mucho más intensamente. Panamá evidencia patrón relativamente uniforme excepto juventud: 20% (16-25), 35% (26-40), 34% (41-60), 12% (61+).
Chile presenta patrón ascendente con edad hasta mayores: 11% (16-25), 31% (26-40), 30% (41-60), 28% (61+), donde generaciones mayores mantienen alta percepción de estancamiento inusualmente. Argentina muestra aumento dramático en adultos jóvenes: 21% (16-25), 36% (26-40), 32% (41-60), 11% (61+), reflejando frustración particular entre generación en edad productiva máxima. México evidencia patrón de pico en adultos jóvenes: 17% (16-25), 39% (26-40), 31% (41-60), 14% (61+), similar a Brasil. Costa Rica presenta aumento gradual hasta adultos maduros: 15% (16-25), 32% (26-40), 33% (41-60), 14% (61+), sugiriendo acumulación de frustración con edad hasta retiro.
Ecuador muestra distribución relativamente plana: 30% (16-25), 29% (26-40), 30% (41-60), 11% (61+), donde aproximadamente un tercio de evangélicos en todos los grupos laboralmente activos percibe estancamiento. Guatemala presenta patrón descendente gradual: 32% (16-25), 35% (26-40), 23% (41-60), 10% (61+), donde juventud y adultos jóvenes perciben estancamiento más intensamente. Paraguay evidencia patrón descendente: 32% (16-25), 36% (26-40), 26% (41-60), 7% (61+), similar a Guatemala. Venezuela muestra distribución relativamente uniforme: 26% (16-25), 33% (26-40), 23% (41-60), 18% (61+), donde aproximadamente un cuarto a un tercio percibe estancamiento transversalmente. Perú presenta pico en adultos jóvenes: 29% (16-25), 39% (26-40), 20% (41-60), 12% (61+).
El estudio revela que las percepciones de estancamiento nacional entre evangélicos latinoamericanos muestran patrones generacionales complejos que varían significativamente entre países. Los adultos jóvenes (26-40 años) consistentemente exhiben mayores percepciones de estancamiento, alcanzando 39-40% en Uruguay, México, Brasil y Perú, posiblemente reflejando frustración con limitadas oportunidades de movilidad social durante años de formación familiar y consolidación profesional. Los adultos maduros (41-60 años) muestran picos particulares en El Salvador (41%), Panamá (34%) y Costa Rica (33%), sugiriendo experiencias generacionales específicas con crisis económicas o estancamiento prolongado. Las generaciones mayores (61+) generalmente reportan menor estancamiento excepto en Chile (28%), posiblemente reflejando expectativas más moderadas o satisfacción con logros vitales acumulados. Estos patrones evidencian que la percepción de estancamiento no es uniforme sino profundamente influenciada por etapa de vida, expectativas generacionales y experiencias históricas específicas de cada cohorte etaria en cada contexto nacional.
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