
Los evangélicos latinoamericanos manifiestan niveles elevados de satisfacción con la vida, con variaciones significativas por grupo etario. El segmento de 26-40 años presenta los porcentajes más altos en la mayoría de países, destacando Brasil con 49%, México con 43% y Chile con 33%. En contraste, el grupo de 61 años y más muestra los niveles más bajos, siendo Bolivia con 6%, Brasil con 6% y Perú con 6% los países con menor satisfacción en este rango. El grupo de 16-25 años exhibe un patrón intermedio, donde Paraguay lidera con 42%, seguido de Bolivia con 35% y Perú con 31%. La franja de 41-60 años presenta concentraciones importantes, con Chile alcanzando 40%, Costa Rica 37% y Panamá 33%. Los datos revelan que 19,215 encuestados respondieron estar muy satisfechos, evidenciando una tendencia generalizada de bienestar percibido entre los evangélicos de la región.
Esta satisfacción vital entre los evangélicos latinoamericanos refleja la promesa bíblica de paz interior que trasciende las circunstancias externas. El apóstol Pablo escribió en Filipenses 4:11-13: «He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Esta perspectiva espiritual explica cómo los creyentes mantienen satisfacción con sus vidas independientemente de su edad o contexto socioeconómico. La fe evangélica promueve un sentido de propósito divino y esperanza eterna que contribuye significativamente al bienestar subjetivo, manifestándose en los altos porcentajes de satisfacción reportados a través de todas las franjas etarias en los países latinoamericanos estudiados.
El grupo etario de 16-25 años muestra una distribución notable de satisfacción vital, con Paraguay liderando con 42%, seguido por Bolivia con 35% y Perú con 31%. Venezuela alcanza 31%, mientras que Guatemala registra 30% y México 25%. Ecuador presenta 24%, Honduras 23%, Panamá y República Dominicana ambos con 23%, y Colombia con 22%. Brasil muestra 21%, Argentina 19%, Chile 10% y Costa Rica 14%. El Salvador registra 24%, completando el panorama regional. Esta franja joven representa entre el 3% y el 42% de los evangélicos satisfechos según se visualiza en los mapas, indicando que los adultos jóvenes evangélicos mantienen perspectivas optimistas sobre sus vidas, probablemente influenciados por el dinamismo de sus comunidades de fe y las oportunidades de formación espiritual en esta etapa crucial del desarrollo personal.
La cohorte de 26-40 años exhibe los porcentajes más elevados de satisfacción vital en la mayoría de naciones estudiadas, constituyendo el núcleo de evangélicos plenamente satisfechos. Brasil encabeza con un impresionante 49%, seguido por México con 43%, Perú con 39%, Guatemala con 38% y Bolivia con 37%. Chile alcanza 33%, Honduras 34%, El Salvador 34%, Ecuador y Costa Rica ambos con 31%, Panamá y Paraguay con 32%, Argentina con 31%, República Dominicana con 29% y Venezuela con 27%. Uruguay presenta 35%, completando el espectro regional. Los mapas muestran que este segmento representa entre 27% y 49% del total de satisfechos, evidenciando que esta etapa de consolidación profesional, familiar y ministerial genera los niveles más altos de bienestar percibido entre los evangélicos latinoamericanos, posiblemente debido a la estabilidad y el sentido de propósito característicos de esta fase vital.
El rango etario de 41-60 años demuestra porcentajes sustanciales de satisfacción, aunque con mayor variabilidad que el grupo anterior. Chile lidera con 40%, seguido por Costa Rica con 37%, República Dominicana con 35%, Uruguay con 35%, Panamá y Argentina con 33%, Ecuador con 31%, y Colombia con 30%. Honduras registra 29%, Guatemala 24%, Perú y Venezuela ambos con 24%, Brasil y Bolivia con 23%, Paraguay con 24% y México con 20%. El Salvador presenta 29%, completando el análisis regional. La visualización cartográfica indica que este segmento oscila entre el 20% y el 40% de los evangélicos satisfechos, revelando que la madurez espiritual y la experiencia de vida en esta etapa contribuyen a mantener niveles significativos de satisfacción, aunque con diferencias más marcadas entre países, posiblemente reflejando variaciones en contextos socioeconómicos y dinámicas eclesiales específicas de cada nación.
El grupo de 61 años y más presenta los porcentajes más bajos de satisfacción vital entre los evangélicos latinoamericanos, aunque mantiene niveles apreciables en varios contextos nacionales. Uruguay lidera esta franja con 26%, seguido por Costa Rica con 21%, Argentina, Chile y Venezuela con 17%, Colombia con 19%, y Ecuador con 14%. Honduras y El Salvador registran ambos 14%, mientras que Panamá alcanza 13%, República Dominicana 12%, y México 11%. Guatemala muestra 8%, Paraguay 3%, y los niveles más bajos corresponden a Bolivia, Brasil y Perú, cada uno con 6%. Los mapas revelan que este segmento representa entre el 3% y el 26% de los satisfechos, evidenciando que los adultos mayores evangélicos enfrentan desafíos particulares relacionados con salud, recursos económicos y cambios en roles comunitarios, aunque su fe continúa proveyendo sostén espiritual significativo en esta etapa final del ciclo vital.
