Esta enseñanza puede aplicarse a la confianza en las instituciones humanas, como los bancos. Mientras que la confianza en Dios es fundamental, la confianza en las instituciones puede variar según su desempeño y la percepción de su integridad y estabilidad. La confianza en los bancos reflejada en la encuesta de Latinobarómetro podría verse como un reflejo de la confianza o falta de confianza en las estructuras humanas para proporcionar seguridad y bienestar.
En términos bíblicos, la confianza en las instituciones humanas debe estar equilibrada con la sabiduría y la prudencia, y siempre con la comprensión de que la confianza última debe estar en Dios, quien provee y guía más allá de las circunstancias terrenales. Así como la confianza en Dios es constante, la confianza en las instituciones puede ser más variable y dependiente de las acciones y la fiabilidad de esas instituciones.