La tabla presenta una clara tendencia mayoritaria hacia la inacción en el ámbito del activismo cristiano latinoamericano. Los datos revelan que el 53.85% promedio de los encuestados evangélicos responde «Nunca las haría» cuando se les pregunta sobre firmar una petición, con Ecuador liderando esta posición con 64.41%, seguido por Panamá con 67.55% y Honduras con 62.88%. En contraste, solo el 14.69% promedio declara haber realizado esta acción, siendo Brasil el país con mayor participación activa (39.81%) y Perú con la menor (6.44%). La categoría intermedia «La podría realizar» mantiene un promedio del 31.46%, sugiriendo que aproximadamente un tercio de los evangélicos latinoamericanos considera la posibilidad del activismo mediante peticiones sin haberlo materializado.

La Escritura nos enseña en 1 Timoteo 2:1-2 que debemos hacer «rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad». Este mandato bíblico sugiere que la participación ciudadana a través de peticiones puede ser vista como una extensión natural del llamado cristiano a interceder por la sociedad y sus líderes. Sin embargo, los datos muestran una desconexión significativa entre este principio bíblico y la práctica real de los creyentes latinoamericanos.

El análisis cuantitativo revela diferencias regionales notables en la disposición hacia el activismo cristiano. México presenta el menor porcentaje de rechazo absoluto (29.94%) y el mayor porcentaje en la categoría «La podría realizar» (45.51%), sugiriendo una cultura evangélica más abierta al activismo social. Por el contrario, los países centroamericanos muestran mayor resistencia: Panamá (67.55%), Honduras (62.88%) y Guatemala (60.22%) lideran en respuestas negativas. Brasil se destaca significativamente con el 39.81% de evangélicos que han firmado peticiones, representando casi el triple del promedio regional y sugiriendo una tradición más establecida de participación cívica cristiana.

La distribución de respuestas evidencia una paradoja en el protestantismo latinoamericano contemporáneo. Mientras que históricamente los movimientos evangélicos han sido catalizadores de cambio social, los datos actuales revelan una tendencia hacia la pasividad cívica. El 85.31% combinado de respuestas negativas o potenciales («Nunca las haría» + «La podría realizar») contrasta con apenas el 14.69% de acción concreta, indicando que la mayoría de los 20,000 evangélicos encuestados mantiene una postura contemplativa antes que participativa. Esta tendencia podría reflejar tanto factores teológicos relacionados con la separación mundo-iglesia, como consideraciones pragmáticas sobre la efectividad y seguridad del activismo en contextos latinoamericanos específicos.

 

 

 

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