Los datos del Latinobarómetro 2023 revelan que la delincuencia/seguridad pública constituye una preocupación significativa entre los evangélicos latinoamericanos, con patrones distintivos según la edad. En el grupo de 16-25 años, Argentina registra 8% de preocupación por la seguridad, mientras que Ecuador alcanza 32% y El Salvador 43%. Brasil muestra 7% y Colombia 8%, contrastando notablemente con países como Guatemala donde la cifra llega a 0%. En el segmento de 26-40 años, las percepciones se intensifican: Argentina incrementa a 33%, Bolivia salta de 30% a 0%, y Brasil se eleva dramáticamente a 40%. Esta progresión indica que la madurez y las responsabilidades familiares amplifican la sensibilidad hacia los problemas de seguridad entre los creyentes evangélicos.
La preocupación por la delincuencia entre los evangélicos latinoamericanos refleja principios bíblicos fundamentales sobre justicia y orden social. Romanos 13:3-4 establece: «Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo… porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.» Esta enseñanza apostólica reconoce la importancia del orden público y la autoridad legítima para mantener la paz social. Los creyentes entienden que la seguridad ciudadana no es solo una cuestión política, sino un requisito bíblico para el florecimiento de las comunidades de fe y el bienestar general de la sociedad.
El análisis cuantitativo revela incrementos notables en los grupos de 41-60 años, donde países como Colombia alcanzan 52% de preocupación por la seguridad, comparado con solo 8% en jóvenes. México presenta un patrón similar, elevándose de 13% en el grupo más joven a 40% en mediana edad. Honduras muestra 20% en el segmento 41-60 años, mientras que Paraguay registra 50%. República Dominicana alcanza 0% en este grupo etario, contrastando con el patrón regional. Esta intensificación sugiere que la experiencia vital y la exposición prolongada a problemas de seguridad generan mayor preocupación entre los evangélicos de mediana edad, quienes han presenciado el deterioro progresivo de las condiciones de seguridad en sus comunidades.
La distribución geográfica evidencia contrastes dramáticos que reflejan realidades nacionales específicas. Venezuela muestra un patrón único con 0% en múltiples grupos etarios, posiblemente indicando que otros problemas estructurales superan la delincuencia en gravedad percibida. Uruguay presenta cifras consistentemente bajas (0% en varios segmentos), reflejando mayor estabilidad social. En contraste, países como Guatemala muestran 100% de preocupación en el grupo 41-60 años, evidenciando una crisis de seguridad severa. El Salvador registra incrementos progresivos: 43% en jóvenes, 14% en adultos jóvenes, y 43% en mediana edad. Estas disparidades extremas indican que el contexto de violencia estructural y la efectividad de las instituciones de seguridad influyen directamente en las percepciones de las comunidades evangélicas, con algunos países experimentando crisis de seguridad que afectan desproporcionalmente a ciertos grupos etarios.