Los datos del Latinobarómetro 2023 revelan marcadas disparidades en la posesión de lavarropas entre evangélicos latinoamericanos. Chile lidera con 96.69%, seguido muy de cerca por Costa Rica con 96.06%, evidenciando acceso casi universal a este electrodoméstico. Panamá (87.80%), Argentina (87.01%), República Dominicana (86.06%) y Paraguay (85.33%) superan el 85%, conformando un grupo con alta penetración. Uruguay (84.81%), Brasil (81.07%) y México (78.92%) mantienen tasas superiores al 78%. En contraste, Guatemala registra apenas 26.27%, Bolivia 27.36%, Honduras 29.57% y El Salvador 30.30%, todos por debajo del 31%, revelando limitaciones severas en el acceso a tecnología básica del hogar.

Esta realidad material conecta con principios bíblicos sobre dignidad y cuidado familiar expresados en 1 Timoteo 5:8: «Si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo». El acceso a electrodomésticos básicos como lavarropas no constituye un lujo sino una herramienta que facilita el cuidado familiar, reduce la carga laboral doméstica y permite mayor tiempo para actividades comunitarias y espirituales. La ausencia de estos recursos afecta desproporcionadamente a las mujeres evangélicas, quienes tradicionalmente asumen responsabilidades del hogar.

Existe una brecha monumental de 70.42 puntos porcentuales entre Chile (96.69%) y Guatemala (26.27%), la más amplia observada en indicadores de bienestar material. Los países del Cono Sur—Chile (96.69%), Argentina (87.01%), Uruguay (84.81%) y Paraguay (85.33%)—junto con Costa Rica (96.06%) y Panamá (87.80%) conforman un bloque con tasas superiores al 84%. En contraste, Centroamérica presenta la situación más crítica: Guatemala (26.27%), Honduras (29.57%) y El Salvador (30.30%) no alcanzan el 31%, mientras que en estos países más del 69% de hogares evangélicos carecen de lavarropas.

Colombia (61.93%), Ecuador (70.04%) y Venezuela (50.26%) ocupan posiciones intermedias pero preocupantes. Venezuela muestra una situación particularmente alarmante donde prácticamente la mitad de los hogares evangélicos (49.74%) no poseen lavarropas, reflejando el deterioro económico del país. Perú (35.68%) se encuentra apenas por encima del grupo centroamericano más vulnerable, con 64.32% sin acceso a este electrodoméstico. Esta distribución evidencia que aproximadamente entre 26% y 96% de evangélicos poseen lavarropas según el país, marcando diferencias abismales en condiciones materiales de vida.

Guatemala (73.73%), Bolivia (72.64%), Honduras (70.43%) y El Salvador (69.70%) conforman el grupo donde aproximadamente 7 de cada 10 hogares evangélicos carecen de lavarropas, obligando a métodos manuales de lavado que demandan tiempo y esfuerzo físico considerable. Perú (64.32%) también presenta más de 6 de cada 10 hogares sin este electrodoméstico. En contraste, Chile (3.31%) y Costa Rica (3.94%) han logrado acceso casi universal, mientras Argentina (12.99%), Panamá (12.20%) y República Dominicana (13.94%) mantienen apenas 13% o menos sin lavarropas, demostrando niveles de desarrollo material significativamente superiores.

El estudio revela profundas desigualdades en el acceso a tecnología doméstica básica entre evangélicos latinoamericanos. Mientras Chile y Costa Rica alcanzan cobertura superior al 96%, países centroamericanos como Guatemala, Honduras y El Salvador no superan el 31%, con aproximadamente 7 de cada 10 hogares lavando ropa manualmente. Esta brecha de 70 puntos porcentuales refleja disparidades socioeconómicas estructurales que impactan directamente la calidad de vida, especialmente de las mujeres. La posesión de lavarropas trasciende el confort para convertirse en indicador de desarrollo que afecta el tiempo disponible para trabajo, educación, vida comunitaria y práctica religiosa de las familias evangélicas.

 

 

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