El rechazo total a la desigualdad nacional («Completamente inaceptable») domina la percepción evangélica latinoamericana con un promedio regional del 71.2%. Chile presenta la unanimidad absoluta con 100.00%, seguido por Argentina con 94.44% y México con 92.31%. Los países con menor rechazo incluyen El Salvador (36.03%), Rep. Dominicana (48.86%) y Uruguay (52.00%). Esta distribución revela una división continental dramática, con diferencias de hasta 63.97 puntos porcentuales entre Chile y El Salvador, evidenciando que las experiencias nacionales específicas con desigualdad económica impactan profundamente en la indignación moral evangélica hacia la inequidad social.
La indignación evangélica ante la desigualdad encuentra fundamento bíblico en Santiago 2:5-6: «Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?». El alto rechazo promedio (71.2%) refleja una interpretación teológica que considera la desigualdad extrema como contraria al plan divino de justicia social. Sin embargo, la significativa aceptación en El Salvador (63.97%) y otros países sugiere que las condiciones socioeconómicas específicas pueden influir en cómo los evangelicos evalúan la justicia distributiva nacional, balanceando ideales teológicos con realidades contextuales.
La aceptación de la desigualdad («Completamente aceptable») presenta una distribución polarizada con un promedio regional del 28.8%. El Salvador lidera esta categoría con 63.97%, seguido por Rep. Dominicana con 51.14% y Uruguay con 48.00%. Los países con menor aceptación incluyen Chile (0.00%), Argentina (5.56%) y México (7.69%). Esta marcada variabilidad sugiere que aproximadamente tres de cada diez evangelicos en ciertos países pueden interpretar la desigualdad como parte del orden social establecido por Dios, posiblemente influenciados por teologías de prosperidad o interpretaciones sobre la providencia divina en la distribución de recursos.
La correlación perfectamente inversa entre rechazo y aceptación (r = -1.00) indica una polarización binaria absoluta en la percepción evangélica sobre desigualdad. Los tres países con mayor rechazo (Chile 100.00%, Argentina 94.44%, México 92.31%) presentan simultáneamente los menores niveles de aceptación (0.00%, 5.56%, 7.69% respectivamente). Esta dicotomía perfecta sugiere que la desigualdad nacional representa un tema moralmente definitorio para los evangelicos, sin posiciones intermedias o ambiguas, donde cada comunidad nacional adopta posturas claras basadas en sus experiencias socioeconómicas específicas.
El análisis por regiones geográficas revela patrones distintivos: los países del Cono Sur (Chile, Argentina, Uruguay) muestran mayor rechazo promedio (82.15%), Centroamérica presenta la mayor variabilidad (rango de 27.94 puntos entre El Salvador y Costa Rica), y el Caribe muestra posiciones intermedias. Esta distribución geográfica sugiere que factores estructurales como nivel de desarrollo económico, historia de políticas sociales y experiencias con programas redistributivos influyen en cómo las comunidades evangélicas evalúan moralmente la desigualdad nacional, creando patrones regionales identificables.
Los datos revelan una comunidad evangélica latinoamericana profundamente dividida sobre la aceptabilidad moral de la desigualdad nacional, donde más de dos tercios la rechaza completamente (71.2%) mientras que el resto la considera aceptable (28.8%). Chile representa el consenso absoluto contra la desigualdad, mientras El Salvador presenta la mayor tolerancia (63.97% de aceptación). Esta polarización binaria sin posiciones intermedias sugiere que la desigualdad constituye un tema moralmente definitorio que trasciende interpretaciones teológicas uniformes, siendo determinado por experiencias socioeconómicas nacionales específicas. La ausencia de categorías intermedias en las respuestas indica que los evangelicos perciben la desigualdad como una cuestión de justicia fundamental donde no caben medias tintas, reflejando entre los 20,000 encuestados una clara conciencia social que evalúa críticamente las estructuras distributivas de sus respectivos países desde perspectivas éticas cristianas contextualmente informadas.